Por Eduardo Blasina
China empieza a transitar la etapa de “carne libre de deforestación”
Durante muchos años la exigencia europea de que la carne importada fuera originada en zonas que no hubieran sido deforestadas fue tomada con sorna y escepticismo. “Le vendemos a los chinos que no son tan exigentes” era un mantra repetido con frecuencia ante las exigencias europeas.
Como se ha visto con los residuos en carne China tiene un conjunto creciente de consumidores exigentes, de alto poder adquisitivo y sobre esa base se ha comprometido a comprar 50.000 toneladas de carne de vacuno brasileña procedente de zonas libres de deforestación. Las compras empezarían este año si la disponibilidad de cuota lo permite.
El mayor importador mundial de carne de vacuno está dispuesto a pagar un precio superior por cadenas de suministro más sostenibles. Sin embargo, la industria cárnica brasileña ha recibido la iniciativa con sentimientos encontrados, explica un informe de la agencia Reuters.
Los miembros de la Asociación de la Industria Cárnica de Tianjin, liderada por una mujer, Xing Yanling, son responsables de aproximadamente el 40% de las compras chinas de carne de vacuno procedentes de Brasil. Xing Yanling, visitó la región amazónica en abril. Tras la visita, la delegación se comprometió a importar 50.000 toneladas de carne de vacuno brasileña certificada, procedente de fuentes libres de deforestación, este año.
Dice el informe de Reuters que este compromiso desafía una creencia arraigada entre los agricultores brasileños: que a China, el mayor importador mundial de carne vacuna y soja, solo le importa el precio.
Esto se produce en un momento en que el gobierno chino está dando señales de que quiere actuar contra el impacto ambiental del comercio, al tiempo que protege su industria nacional.
En 2019, modificó su ley forestal para prohibir la importación de madera ilegal. En 2023, firmó un compromiso conjunto con Brasil para poner fin a la deforestación ilegal impulsada por el comercio. Desde el año pasado, la empresa estatal china de comercio, con fuerte presencia en soja COFCO, se ha comprometido a eliminar la deforestación de su cadena de suministro.
CARNE DE RES VINCULADA A LA DEFORESTACIÓN
Andre Vasconcelos, director de Trase, una plataforma que monitorea el impacto ambiental de diversas cadenas de suministro dijo a Reuters que «existe conciencia, respaldada por la información disponible, de que la carne vacuna, especialmente la brasileña, es el producto básico más asociado con la deforestación entre todos los productos agropecuarios importados por China».
La selva amazónica, la más grande y con mayor biodiversidad del mundo, pierde cientos de miles de hectáreas de árboles cada año, y el 90% de esa tierra se convierte en pastizales para el ganado inmediatamente después de ser deforestada, según MapBiomas, una organización brasileña sin fines de lucro que monitorea el uso de la tierra.
Algunos consumidores chinos son conscientes de esto y se están volviendo más exigentes a medida que aumentan sus ingresos, señaló Xing.
«No se trata solo de que ‘lo barato es bueno'», concluyó. Esto significa que la carne de res libre de deforestación, ecológica, segura y con trazabilidad tendrá un mercado más sólido en el futuro.
Elegir productos alimenticios según sus credenciales ambientales en lugar del precio resulta poco práctico para la mayoría de los consumidores chinos, que, como gran parte del mundo, se enfrentan a precios de alimentos más altos.
Pero la trazabilidad que ofrece el proyecto también agrega valor a los consumidores respecto a la seguridad alimentaria.
La carne se comercializará con la etiqueta «Beef on Track», diseñada por la organización brasileña Imaflora, que incluye cuatro niveles de cumplimiento según el alcance del seguimiento de la carne en la cadena de suministro y si los ganaderos pueden demostrar que sus granjas fueron deforestadas legalmente.
Los importadores de Tianjin están dispuestos a pagar un 10% más por la carne de los procesadores que demuestren que las granjas que los abastecen están libres de cualquier vínculo con la deforestación, tanto legal como ilegal, así como con el trabajo esclavo.
Si este cambio cobra impulso, el impacto podría ser significativo.
Sin embargo, apunta el informe de Reuters, cualquier impacto podría verse socavado por el frágil sistema de trazabilidad de Brasil, basado en documentos de transporte de ganado que, según los fiscales, pueden ser fácilmente manipulados por delincuentes que ocultan irregularidades en su cadena de suministro, una práctica conocida como «lavado de ganado».
Mejorar este sistema podría llevar años.
La Asociación de la Industria Exportadora de Carne de Brasil (ABIEC), no está entusiasmada con esta iniciativa. Su preocupación, según una de las fuentes, es que la demanda de carne de res sostenible pueda suponer un obstáculo adicional para un mercado ya de por sí limitado.
En un comunicado, ABIEC afirmó que «apoya las iniciativas centradas en la certificación, pero considera que cualquier nueva etiqueta debe alinearse con los sistemas ya establecidos, evitando duplicidades y requisitos que carezcan de infraestructura pública para su implementación, lo que podría crear posibles barreras para la producción».
No respondió a las preguntas enviadas por Reuters.
Los códigos QR son clave
Durante su visita, el equipo de Xing mostró a funcionarios y empresarios brasileños cómo se añaden códigos QR a los huevos para que los consumidores puedan rastrearlos hasta su granja de origen.
La trazabilidad facilita a los reguladores el seguimiento del origen de los brotes de enfermedades y a las empresas la rescisión de contratos con proveedores involucrados en delitos ambientales.
La gente está dispuesta a pagar el doble por esos huevos, afirmó Xing.
La certificación Beef on Track estará disponible para su adopción por parte de industriales de carne, supermercados e importadores a finales de año.
Sin embargo, ninguna empresa cárnica brasileña ha anunciado planes para adoptar la certificación.
