El placer de la mejora gradual y pensar en las generaciones futuras

Por Eduardo Blasina

Pocos momentos más difíciles que estos para la producción ovina. Los precios de la lana aún la fina, no están. Los precios de los corderos en los niveles más bajos en años.

Y sin embargo se puede hablar con productores como esta mañana con Omar Grassi que siguen apostando al mejoramiento genético, a afinar la lana, aumentar tamaño corporal, hacer todo prolijo. Y combinarlo con pastoreos racionales que van mejorando el tapiz, que permiten la aparición de especies valiosas que no estaban, y sentir el placer de ver año tras año un tapiz de pastizales nativos que va mejorando.

Las euforias de mercado se ven cada vez más lejos. Y tal vez sean la señal de que hay que observar en otras direcciones. La mejora continua, la cultura de un suelo y así un campo cada vez mejor, la alta productividad con bajo costo, y algún día ojalá demostrar que se captura carbono y cobrar por ello. China ya no tiene magia, la magia la tienen que hacer las lombrices, los coleópteros, las leguminosas, los Paspalum.

Algo que da la satisfacción de dejar un campo y un mundo mejor a las generaciones que vienen.

Noticias relacionadas

Otro coletazo de Conexión Ganadera: frigorífico Casa Blanca reduce faenas y más de 400 trabajadores van a seguro de paro

Javier Lyonnet

El otoño arranca con ganado en buena condición corporal, pero con grandes desafíos sanitarios

Cecilia Ferreira

USDA proyecta un aumento en la faena y exportaciones de carne récord para Uruguay en 2022

Cecilia Ferreira