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octubre 26, 2020

Producir y conservar

Montes del Plata tiene seis  Áreas de Alto Valor de Conservación (AAVC) y desarrolla programas y monitoreos para el cuidado de la flora y la fauna nativas. Además, adhiere a las principales certificaciones de manejo forestal sostenible.

En “Bien Plantados” el Ing. Agr. Horacio Giordano, coordinador de Medio Ambiente de Montes del Plata, explica cómo conviven la producción y la conservación.

“Las Áreas de Alto Valor de Conservación (AAVC) que tenemos dentro de la empresa son aquellas que tienen una singularidad, una particularidad ambiental y por su presencia de flora y fauna nativas. Por ejemplo, tenemos un bañado muy importante, que monitoreamos desde el año 1996, uno de los seguimientos más amplios y antiguos que tiene el país. Allí hemos encontrado más de 250 especies de aves, un número muy alto si se tiene en cuenta que Uruguay tiene aproximadamente unas 400 especies de aves continentales (las que viven dentro del territorio)”, explica Horacio Giordano.

“También tenemos palmares. Parecen algo simple pero esos palmares de 10 a 12 metros de altura tienen 200 años de antigüedad; o sea que el Uruguay recién estaba arrancando su independencia y los palmares ya empezaban a crecer; hoy los estamos disfrutando y es importante conservarlos”, destaca.

El experto relata cómo se desarrolla su trabajo. “Una vez definidas las áreas en los planos, en el escritorio, vamos al campo y allí verifico las áreas de conservación. En algunos casos hay que hacer correcciones; por ejemplo: si aparecen especies singulares, como tunas, en un pedregal, se deja sin plantar una zona alrededor para que la sombra de los árboles no afecte a esos pedregales y las especies que tienen”, explica.

“Asimismo, tenemos las áreas de pictografías, parecidas a las de Chamangá, pero en Maestre Campo, en Durazno. Esas áreas también están protegidas porque se incorpora un concepto de paisaje protegido, que pasa por proteger las piedras y todo el paisaje que está alrededor”, agrega. “En la zona de Tres Árboles tenemos una especie protegida de lagartija, que fue descubierta por el biólogo uruguayo Raúl Vaz Ferreira en 1959, llamada Homonota uruguayensis”. Son ejemplos concretos de biodiversidad y su conservación.

Para Giordano, el objetivo es combinar producción y conservación. “Esto no es un parque nacional, pero tampoco implica plantar por cualquier lado: hay zonas importantes para la conservación, lugares casi únicos que tenemos que proteger. Y por otro lado tenemos las zonas para producir y es buena la combinación: poder producir y conservar en el mismo espacio; es el concepto de sostenibilidad ambiental del que tanto hablamos y que muchas veces utilizamos mal”, remarca Giordano.

Montes del Plata maneja unas 260 mil hectáreas, el 35% de las cuales son áreas naturales, (unas 90 mil hectáreas), no forestadas. “No todas ellas son de Alto Valor de Conservación – aclara el experto-. En dichas áreas también tenemos semilleros de pasturas naturales, porque entendemos que las pasturas naturales son ecosistemas y ecotipos singulares, que se han desarrollado en diferentes tipos de suelo y eso también lo estamos conservando; es importante mantener ese patrimonio genético que también es parte de nuestra vivencia”, señala.

Bañados, palmares, pedregales, pasturas naturales, etc.; en los campos de Montes del Plata hay un amplio abanico de ecosistemas y paisajes. Y también tratan de constituir y ampliar los denominados Corredores Biológicos. “Son espacios por donde la flora y la fauna se pueden dispersar y pasar de un ecosistema al otro. Por esos corredores y lugares se desplaza la fauna, y están conectados con otros corredores secundarios que son los ríos y los arroyos. El 98% de nuestras Áreas de Alto Valor de Conservación están dentro de los corredores biológicos, lo que permite mantener una ‘plasticidad genética’ que es importantísima para enfrentar el cambio climático”, afirma Giordano.

Por ley y por convicción

“La empresa está comprometida con la conservación y también hay exigencias legales. Por un lado, la Dinama (Dirección Nacional de Medio Ambiente) exige que superficies forestales de más de 100 hectáreas estén autorizadas por dicha dirección y -además- todas las plantaciones forestales deben tener un proyecto aprobado por la Dirección Forestal del MGAP”, describe el experto.

A su vez, Montes del Plata adhirió en forma voluntaria a certificaciones FSC® (Forest Stewardship Council ® FSC-C016979 – sigla en inglés del Consejo de Administración Forestal) y PEFC (sigla en inglés del Programa para el Reconocimiento de Certificaciones Forestales). “Esto implica que una vez al año venga una auditoría, audite toda la empresa, nos corrija y nos diga las cosas que estamos haciendo bien, y las cosas que estamos haciendo mal, y cómo podemos mantener la sostenibilidad de la producción. Estas certificaciones después se destacan en el producto final: los sellos FSC® y PEFC aparecen –por ejemplo- en envases de un jugo o en el papel de impresión”, destaca el Coordinador de Medio Ambiente de Montes del Plata.

“Todo este trabajo no lo hace la empresa sola: tenemos los técnicos y disponemos los campos, pero se trabaja con una cantidad de técnicos independientes, de la UDELAR y sus diversas Facultades. Es una construcción colectiva, entre la academia y la empresa que desarrolla estos modelos productivos sostenibles”, remarca Giordano.

Montes del Plata tiene, en el departamento de Río Negroun área de conservación llamada Bioparque M’Bopicuá, donde se crían especies autóctonas con dos grandes objetivos, según explica Giordano. “El primero es la educación a nivel de las escuelas y liceos, cuyos alumnos recorren el Bioparque todos los años. El segundo es reproducir especies nativas para ser  liberadas en la naturlaza yrecomponer poblaciones. Por ejemplo se han liberado ñandúes, que en Uruguay pueden parecer comunes pero en Brasil no hay más y están declarados como amenazados a nivel mundial”, relata.

“En veinte añosse han liberado yacarés y pecaríes de collar, que en Uruguay estaba extinto desde hace 100 años. Primero investigamos cuál era su hábitat natural y luego analizamos si en los campos de la empresa había lugares adecuados para ellos. Allí hicimos la liberación y luego los comenzamos a monitorear con ‘cámaras trampa’ (sacan fotos cuando hay movimiento). Hace más de dos años que estamos haciendo el seguimiento de la especie, cómo se van adaptando. Y empezaron a aparecer crías, lo que permite interpretar que realmente la especie se está adaptando al lugar. Lo mismo sucedió con la liberación de coatíes realizada en 2010”, señala con alegría Horacio Giordano. “Me considero un privilegiado al poder trabajar en estas áreas; soy Ingeniero Agrónomo Forestal y tengo una maestría en medio ambiente; este trabajo me permite desarrollarme técnica y vocacionalmente”.

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