El canciller de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano, viajó a Bruselas el fin de semana para mantener reuniones con autoridades de la Unión Europea (UE) y particularmente para exponer la posición del país sobre la distribución de las cuotas de exportación contempladas en el acuerdo comercial con el Mercosur.
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay tienen pendiente acordar la distribución de las cuotas, y en particular la de carne vacuna. Los representantes públicos y los integrantes del sector privado coinciden en mantener –con algún ajuste- los porcentajes que corresponden a un acuerdo de 2004 a nivel de la industria regional, que fue ratificado en 2010, y que otorga a Brasil el 42,5% del volumen, a Argentina el 29,5% a Uruguay 21% y a Paraguay 7%.
Paraguay mantiene firme su propuesta de que sea repartida en cuatro partes iguales de 25%.
La cuota de exportación de carne vacuna a la UE que en 2027 será de 33 mil toneladas, 18.150 de carne refrigerada y 14.850 de carne congelada.
El ministro paraguayo viajó pocas horas después que la Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM), reunida en la feria brasileña de Esteio, reclamara que los países alcancen cuanto antes un consenso para definir cómo se distribuirán internamente los contingentes de exportación.
Rapetti, delegado en representación de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) en la FARM, dijo en Tiempo de Cambio de Radio Rural que los porcentajes en que están de acuerdo los tres países son “en función de lo que son los números de exportaciones”.
La Federación consideró “fundamental” que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay avancen rápidamente hacia un acuerdo interno de distribución que permita un aprovechamiento “eficiente, equilibrado y previsible” de los contingentes negociados con Europa.
Si el Mercosur no acuerda las cuotas, la UE determinará el acceso y si queda encuadrado en el mecanismo de asignación denominado “first in, first out” (FIFO) podría transformarse el acceso a las cuotas en una carrera por presentar solicitudes, en lugar de permitir una planificación comercial ordenada y de largo plazo.
Paraguay sostiene que la distribución en partes iguales entre los cuatro países permitiría compensar, al menos parcialmente, las desventajas estructurales de una economía mediterránea. Y considera que un cupo reducido puede limitar el impacto económico del acuerdo, mientras que uno más amplio puede generar nuevas oportunidades para sectores que actualmente enfrentan barreras de acceso o condiciones menos competitivas.

