El fin de la tasa de destete a 66% puede estar a la vista

Por Eduardo Blasina

Luego de 15 meses de muy alta faena empieza una nueva etapa de la mano del rigor de las heladas de las últimas dos semanas. Con el último envión de la oferta dos semanas atrás la industria intentó una moderación de precios. Pero aún cuando puedan llegar ciertos ajustes del precio externo la exportación se mantiene firme. Y ahora vienen los meses de invierno y comienzos de primavera en los que la oferta será acotada. Con demanda y una oferta disminuida el precio sube y cabe preguntarse si explorará nuevos máximos históricos en estos meses que son los de estacionalmente menor oferta.

Históricamente se estimaba que el precio del ganado gordo subía 25% en la poszafra, pero partiendo de los US$ 5,40 actuales, sumarle un 20% llevaría el novillo a bastante más de US$ 6, lo que parece un precio absurdo. Una hipótesis más cauta es una cotización que se sostenga cerca de los US$ 5,50, lo que ya es un precio inédito.

 

¿Será el 2023 el año en el que los criadores cosechen el mejor premio por su esfuerzo?

Así lo expresaba en un tuit Pablo Carrasco este lunes con una foto campestre: 2700 vaquillonas esperando el 1 de julio para preñarse con terneros de 4 dólares el kilo.

En este año el precio del ternero se ha estabilizado en tres dólares por kilo, una cotización excelente, pensando que el precio “normal” de esta década ha estado sobre los US$ 2,20.

Si tomamos en cuenta que la relación de precios promedio, la llamada relación de reposición se ubica sobre 1,20: el kilo de ternero debe valer 20% mas que el de novillo. Probablemente deberíamos esperar que la relación en 2023 mejorara de la mano de la escasez creciente que exige competir para reponer. Ahora las categorías grandes escasean cada vez más y la necesidad de reponer se hace más frecuente en el tiempo.

Si el actual precio del novillo fuera una nueva normalidad en US$ 5,40 por kilo de carcasa, eso significaría unos US$ 3 en pie, con una relación de reposición histórica el ternero se iría a US$ 3,60. Pero si efectivamente luego de la baja de población de novillos la escasez impera y los invernadores tienen que competir por la oferta, ya convencidos de que los altos precios del gordo llegaron para quedarse, la hipótesis del ternero a US$ 4 puede tener su chance. En cualquier caso, si Uruguay logra sostener el actual precio de la carne hay una revolución en proceso que hasta ahora ha llegado más a la invernada que a la cría. Pero que con estos precios también debe llegar a la cría. En la próxima edición de ganadería.uy estaremos comentando los datos de la encuesta anual de preñez que organiza Graciela Quintans y probablemente tengamos la segunda suba consecutiva por encima de 78% en año Niña. Si eso sucede podrá interpretarse como que los cambios están llegando al indicador más estable de la cría y de toda la ganadería uruguaya.

 

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