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octubre 19, 2026

En año Niño, estas son las recomendaciones a tener en cuenta para el rodeo lechero ante el exceso hídrico

Ajustar la carga, reforzar las reservas forrajeras y extremar los cuidados sanitarios son algunas de las claves para reducir el impacto de las lluvias por encima de lo normal en los tambos. Ante los pronósticos marcados por condiciones asociadas a El Niño, el Instituto Nacional de la Leche (INALE) publicó una serie de medidas para proteger la producción, el bienestar animal y la infraestructura de los establecimientos.

El principal foco de atención está en el período de transición de las vacas, que comprende los 20 días previos y los 45 posteriores al parto. El exceso de humedad y el barro elevan el riesgo de metritis, mastitis y afecciones podales, en una etapa determinante para el desempeño productivo y reproductivo.

Entre las recomendaciones, INALE destaca la necesidad de priorizar a los animales con mayor potencial de respuesta productiva, apoyándose en el control reproductivo y el seguimiento de la producción y sus componentes. También aconseja mantener las vacas próximas al parto y recién paridas en terrenos altos, con áreas de descanso que faciliten el escurrimiento, y proteger la guachera del viento y la lluvia.

La infraestructura y la circulación dentro del tambo requieren atención especial. Acondicionar los accesos a comederos y playas de alimentación, elevar la caminería con materiales sin piedras y disponer de vías alternativas para el tránsito de animales puede ayudar a reducir lesiones y problemas de desplazamiento. A su vez, se recomienda reforzar la protección de los pezones y prevenir las afecciones podales mediante medidas de higiene y el uso adecuado de pediluvios.

En materia de alimentación, se recomienda anticiparse a las restricciones de pastoreo y aumentar las reservas de fibra, con el objetivo de contar con disponibilidad para cubrir un año. También propone evaluar cosechas tempranas de maíz para silo como alternativa ante el riesgo de perder cultivos por anegamiento, además de prever recursos financieros para eventuales compras de forraje.

El manejo de suelos y pasturas es otro punto clave. INALE recomienda realizar siembras tempranas de praderas y verdeos, evitar el pisoteo en suelos saturados y evaluar la fertilización nitrogenada de leguminosas afectadas por el anegamiento. En paralelo, los análisis bromatológicos de pasturas y reservas, junto con los controles de micotoxinas, permiten ajustar la suplementación y conocer con mayor precisión el costo y el valor nutricional de los alimentos.

La prevención también alcanza a los efluentes y al agua. Se aconseja limpiar desagües, evitar que las pluviales ingresen a las lagunas de efluentes, planificar su distribución antes de las lluvias y reforzar el aislamiento de los pozos que abastecen al tambo y a las viviendas.

INALE recomienda incorporar estas medidas de forma estructural en los establecimientos y contar con previsión financiera para afrontar daños, mayores costos de alimentación y eventuales pérdidas productivas.

 

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