“Los frigoríficos brasileños son en gran medida el problema, y se complica por el hecho de que los brasileños, en particular JBS, reparten millones de dólares a nuestro sistema político estadounidense como si fueran caramelos”, dijo Peter Navarro, asesor principal de comercio del presidente estadounidense Donald Trump, al argumentar sobre la investigación por posibles prácticas anticompetitivas en el sector cárnico promovida por el gobierno frente al Departamento de Justicia.
Navarro es uno de los artífices de la política arancelaria que Trump desarrolló en 2025 y uno de los mayores impulsores de la guerra comercial con China.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos está investigando posibles violaciones de las leyes antimonopolio por parte de las cuatro mayores empresas procesadoras de carne que controlan el 85% de la faena: JBS, National Beef (controlada por MBRF, ex Marfrig), Cargill y Tyson Foods.
Para el asesor la investigación no se centra únicamente en las prácticas de fijación de precios, sino también en la influencia de los extranjeros en la cadena de suministro del país y las cuestiones de seguridad nacional asociadas.
Esta investigación fue anunciada 48 horas antes de que el presidente brasileño Lula Da Silva se reuniera con Trump en Washington durante tres horas, el jueves pasado. Tras esa reunión no hubo declaraciones oficiales de los gobiernos ni afirmaciones de los presidentes que aludieran al proceso.
La secretaría de Agricultura, Brooke Rollins, señaló en la denuncia de colusión de precios de la carne que este es un tema de “seguridad alimentaria” y de “seguridad nacional” ya que dos de las cuatro empresas cárnicas, incluida la mayor del mundo -JBS-, son de propiedad extranjera o tienen una importante participación y control extranjeros.
“No solo representan una amenaza para los ganaderos estadounidenses, sino también para Estados Unidos mismo”, afirmó la titular del USDA.
La agencia Reuters informó que Joesley Batista, accionista mayoritario de JBS, habría sido un articular clave para lograr la reunión entre Lula y Trump.
Los diplomáticos brasileños habían presentado el viaje como una revisión de las relaciones arancelarias y sobre las tierras raras, pero la forma en que Navarro planteó el tema de la investigación a los frigoríficos “cambia el tono” afirmó un analista estadounidense, lo que agregaría a la carne brasileña –que ya había sido castigado con aranceles adicionales de 50% en 2025- como una categoría que Washington quiere renegociar.
