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julio 15, 2026

Se acerca el ultimátum europeo a Brasil y crece la tensión

Como es sabido, Brasil arriesga a quedar fuera del mercado europeo a partir de setiembre si no hace reformas y ordena su sistema sanitario.

La posibilidad de que el gobierno federal prohíba el uso de antimicrobianos (en la práctica la Monensina) en la ganadería para intentar reactivar las exportaciones de carne a la Unión Europea (UE) ha generado una fuerte reacción entre los productores rurales. Representantes del sector afirman que la medida aumentaría los costos de producción, reduciría la competitividad de la ganadería brasileña y no garantizaría la reapertura del mercado europeo, informó esta semana el portal Pecuaria.com.br.

La propuesta comenzó a debatirse en el Palacio Presidencial tras la presión de la industria cárnica, que defiende la prohibición como una forma de demostrar a la UE el compromiso de Brasil con el cumplimiento de los requisitos sanitarios del bloque. El asunto llegó al despacho del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y permanece en análisis, sin que se haya tomado una decisión.

En mayo, la Unión Europea eliminó a Brasil de la lista de países autorizados a exportar productos de origen animal al bloque, alegando falta de pruebas de que los animales no hubieran recibido antimicrobianos durante su ciclo de vida. Desde entonces, el Ministerio de Agricultura ha intentado negociar un período de transición para adaptar los sistemas de control, pero la solicitud ya ha sido rechazada por los europeos.

Según evaluaciones de plantas empacadoras de carne y algunos funcionarios gubernamentales, una posible prohibición de antimicrobianos podría fortalecer las negociaciones para este período de adaptación. Sin embargo, los ganaderos se oponen a esta estrategia, argumentando que la restricción se aplicaría a toda la cadena de producción para satisfacer las demandas de un mercado que representa una pequeña parte de las exportaciones brasileñas de carne.

El principal motivo de preocupación es la posible prohibición de la monensina, un aditivo utilizado para mejorar la eficiencia alimenticia y acelerar el aumento de peso en los animales. Según expertos del sector, la eliminación de este producto podría generar un costo adicional de aproximadamente R$ 2 mil millones para la ganadería bovina, considerando unos 20 millones de cabezas de ganado criadas en sistemas intensivos y semiintensivos.

Los productores también advierten sobre posibles repercusiones para la producción destinada a China, el principal comprador de carne brasileña. Dado que el mercado chino requiere animales de hasta 30 meses de edad, la eliminación de la monensina podría dificultar el cumplimiento de este requisito y aumentar los costos de alimentación.

En 2025, China importó casi 1,7 millones de toneladas de carne brasileña, generando US$ 8.800 millones en ingresos. Durante el mismo período, la Unión Europea adquirió 128.000 toneladas y 1.000 millones de dólares en compras.

La semana pasada, 14 entidades representativas del sector ganadero emitieron un comunicado conjunto en el que califican de «inadmisible» la adopción de requisitos comerciales para un mercado específico para toda la producción nacional. Según estas entidades, cualquier cambio debe considerar las repercusiones económicas y productivas en el sector antes de que el gobierno tome una decisión.

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