La baja de tasas de interés y de la inflación abren la expectativa de que el fuerte atraso cambiario de 2025 no se repita en 2026. La inflación termiará muy cerca del 4%, en noviembre se ubicó en 4,1% , por debajo de la meta de 4,5%. La inflación subyacente se ubicó en 4,3%.
Este lunes el Banco Central informó de una leve mejora del tipo de cambio real, de 86,99 a 87,31. Eso obedece principalmente a la mejora en la competitividad con Argentina. Sigue la desmejora en la competitividad extra regional lo que incluye a China.

Las expectativas de inflación de los analistas y los mercados financieros descendieron a 4,6%, ubicándose prácticamente en la meta del Banco Central.
La mejora de la competitividad puede darse tanto por la baja de la inflación como de la actividad económica.
Las proyecciones de inflación de corto plazo del BCU indica el Banco que «se revisaron a la baja y muestran un descenso en los próximos meses, en un contexto de mayor debilidad de los precios domésticos de las importaciones. La persistencia de desvíos de los niveles de inflación con respecto a la meta de 4,5%, en este caso por debajo, representa un desafío para la política monetaria.»
En la mirada del BCU, «el escenario internacional continúa marcado por una elevada incertidumbre. Las condiciones financieras globales siguieron suavizándose, los precios de los productos primarios se mantienen estables en niveles bajos —con excepción de la carne— y persiste la debilidad global del dólar. En la región, Argentina muestra cierta mejora en sus perspectivas económicas.»
Nos parece interesante marcar que el BCU reconoce que «en Uruguay, la actividad ha evolucionado por debajo de lo previsto y las perspectivas de crecimiento para este año se revisan levemente a la baja. Para 2026 y 2027 se espera que el Producto Interno Bruto (PIB) evolucione en torno a su crecimiento potencial, aunque con riesgos a la baja.»
La clave pasa a estar ahora en la reunión del 12 de febrero, la primera de 2026, cuando el BCU se enfrentará a la disyuntiva de mantener la tasa, bajarla 0,25% o 0,5%. Ahí se verá cuánta es la preocupación por el freno de la economía y la pérdida de competitividad.
En Uruguay el dólar se mantuvo y en Brasil siguió en su gradual ascenso. La competitividad con Brasil puede ser un problema en 2026.

