Hace un año empezaba el gran faltante de novillos de la generación 2023/24, el momento más crítico de la gran sequía, el entore más difícil, que aún así tuvo un resultado aceptable. Un faltante que complicó enormemente a la industria y que lleva a que la faena de este año apenas llegue a 2,1 millones de vacunos.
La faena de la semana pasada confirma que empieza el restablecimiento de la oferta. El salto en el ingreso de novillos de dos a cuatro dientes confirma el comienzo de una nueva etapa en la que la industria gradualmente empieza a tener un mejor nivel de abastecimiento.
Seguramente la oferta de novillos de pasto seguirá escasa y dé el salto en el otoño, pero en cambio la salida de ganado de corral va a empezar a compensar ese faltante. Noviembre será un mes en el que se superará ampliamente la actividad del año pasado. Y así será en lo sucesivo.
Mientras tanto el precio de exportación parece haber encontrado una estabilidad algo por debajo de los US$ 6.000 por tonelada. Mientras eso se mantenga, el precio del novillo también debería estabilizarse. Eso hasta que -tal vez- el aumento de cuota en Europa y el interés de China por carne terminada a grano permita un nuevo salto.
Mientras, es sano que la industria pueda trabajar a mayor ritmo. El aumento de 23% en la faena de novillos de 2 a 4 dientes es el indicador clave de esa recuperación.


