La compañía Tyson Foods, una de las cuatro grandes de la industria de la carne en Estados Unidos, cerró dos plantas frigoríficas y puso en venta una tercera.
En un comunicado, la firma señaló que busca “crear una estructura más competitiva en medio de una de las mayores crisis de escasez de ganado que el país haya experimentado jamás”.
El cierre de las operaciones en sus plantas Joslin, Illinois, y Eagle Mountain, Utah resultará en el despido de aproximadamente 3.200 empleados. Además, planea vender su frigorífico en Pasco, Washington.
La caída del stock vacuno de EEUU a un mínimo de casi 75 años, situándose en unos 86 millones de cabezas, y el alto precio de la hacienda con novillos entre US$ 8,50 y US$ 9 por kilo carcasa, está ejerciendo presión sobre la industria cárnica y provocando el cierre de plantas.
Tyson clausuró en enero su frigorífico más grande en el estado de Nebraska, que faenaba 5 mil cabezas por día, así como una planta en Georgia y redujo su plantilla en Texas. En junio JBS anunció el cierre de dos plantas, una de faena y otra de procesamiento.
La Asociación Nacional de Ganaderos de Carne, declaró en un comunicado que los cierres tendrían un impacto significativo en la industria de la región del Medio Oeste.
Tyson está reestructurando sus operaciones en torno a tres instalaciones estratégicamente ubicadas en Dakota City, Nebraska; Holcomb, Kansas; y Amarillo, Texas, para crear una presencia más competitiva en medio de una de las mayores escaseces de ganado que el país haya experimentado jamás, dijo la compañía en un comunicado.
«Si bien nos decepcionan estos acontecimientos, también refuerzan la importancia de reconstruir el rodeo bovino del país y mantener una capacidad de procesamiento adecuada para apoyar a los productores de ganado, fortalecer las oportunidades de mercado y garantizar un suministro de carne de res resiliente para el futuro», dijeron los directivos de la Asociación de Ganaderos.
Para el ejercicio fiscal 2026, Tyson Foods prevé una pérdida operativa ajustada de entre US$ 500 y US$ 650 millones de dólares en su división de carne vacuna, por encima de su estimación anterior, que contemplaba pérdidas de entre US$ 350 y US$ 500 millones de dólares.

