En algunas zonas ha llovido, en otras zonas no ha llovido, pero bueno, da la impresión que la zafra de verano termina en estos días una primera etapa, una excusa para hacer una evaluación de cómo viene esa, bueno, hasta ahora una zafra que sabemos, es una zafra que no es de las mejores, cuán mala o cuán buena se la está viendo. Es un gusto recibir a Esteban Tato Hoffman. ¿Cuánto aproximadamente podemos decir que va cosechado a esta altura?
No está nada fácil. He tratado de hacer una redondilla bastante rápida con toda la gente con la cual andamos todo el tiempo, para saber cuál era el avance que tenían de cosecha, es muy difícil, porque es tremendamente dispar, muy muy dispar. Hay gente que está metiendo para cosechar, para poder sembrar, pero más anticipándose la lluvia, hay cultivos muy prontos en algunas zonas, no baja la humedad, cultivos verdes, rebrotados, la verdad que es un relajo.
Hay empresas que tienen el 15-20% o más de avance, hay empresas que ya pasaron el 60% y lo mismo pasa con algunos productores. Seguramente tendríamos que andar rondando 35-40% de avance, no me animaría a decir mucho más allá de eso y si alguien dice que es 30%, podría estar también, pero ponele ahí entre el 30% y el 40% de avance, o sea queda todo.
Bueno queda todo, pero hay una cierta masa crítica como para estimar cuán mala fue esta zafra.
Estuve antes de salir a hablar contigo, mirando mucho, porque esta zafra se va a parecer bastante la zafra 17-18, la productividad, o sea no estamos en los rendimientos de la zafra desastrosa del 22-23 que fueron menos de 700 kilos por hectárea, 670, 680 según DIEA, no estamos ahí. No sé si estamos en el doble o no, pero arriba de los mil kilos hoy, es altamente probable que estemos arriba de los mil kilos, altamente probable que estemos por debajo de los 1500 kilos, un intervalo de confianza bastante grande ¿no? porque con 1.200.000 hectáreas más menos 500 kilos es mucho. Pero también el nivel de inseguridad. Entre esos dos valores va a estar metida la media, por eso te hablé de intervalo de confianza.
Bien, ahora si nos arrimamos para recordarle a la audiencia, en la zafra 17-18, que fue una zafra muy dura, parecida porque dejó de llover en febrero-marzo y se metió hasta principio de abril ¿no? terminamos con 1.270 kilos, 1.250 porque la forma como se hace la encuesta de DIEA puede ser por cualquiera de los dos valores, muchos de nosotros estamos de acuerdo de que la mira está puesta en ese valor y que después los datos van a decir si un poquito más o un poquito menos.
Los avances que hay con datos, porque hay gente que está avanzada pero no tiene los datos de todo lo que avanzó, sobre todo de empresas que llevan el día a día, casi el hora a hora te podría decir, con poquito riesgo o nada, y los valores no solamente con las empresas que están ubicadas en la peor zona del país, no salen de los 1.200, 1.300, 1.400, algunas en algún lugar 1.500 kilos, 1.600 kilos, para arriba. Se pensaba que los rendimientos iban a ser mucho mejores, pero un periodo corto que hubo seguía ahí en el periodo crítico, se pasó una factura, entonces los rendimientos son mejores, mucho mejores, que lo que está pasando en Soriano y parte de Colonia, pero no son de 2.000 y pico kilos, son de 1.500, 1.600, 1.700, o sea que no va a traccionar mucho tampoco, porque el área disminuye bastante hacia arriba, y lo mismo hacia el centro del país, la salvedad que se tiene que hacer es que de este avance, la mayoría es soja de primera.
¿Y cómo es la relación esperable de rendimiento entre primera y segunda? Porque hubo unas lluvias tardías que capaz que a las de segunda las ayudaron a levantar un poco.
En algún caso puntual sí, sobre todo con las más tardías, en situaciones que no eran tan críticas, eso al final ayudó. Tenemos algunos clientes por ejemplo con área de San José que te mencionan eso, o sea que estaban sojas tardías, que estaban ahí el límite, y llovió, y son otra cosa hoy, no es el caso de la mayoría de las sojas de segunda, en particular en la zona con más proporción de soja de segunda que es Soriano y Colonia.
Este año por defecto están sembradas más tempranos, que están sembradas arriba de básicamente cebada y canola, porque mucho del trío se va a maíz. Pero voy a hacer un comentario Eduardo en relación al 17-18. Por esa pregunta que hiciste, mirando los datos de la red agrícola que en ese año teníamos, en ese año el 17-18 había unas 100.000 hectáreas menos de soja de lo que había aparentemente este año, y teníamos mucho más proporción de primera, 65% de la primera, 35% segunda. Este año es probable, porque todavía no tenemos los datos de la encuesta final de DIEA, que estemos hablando de un 50%-50%, o sea que hay mucho más segunda, sobre todo en la zona muy afectada, que es sur de Río Negro, Soriano y Colonia, y bueno, vamos a concentrarnos ahí.
Y de los que vienen avanzando con cosechas de soja de segunda, aquellos que les dieron de baja a la soja de segunda dicen que realmente la media, porque hay empresas que tienen 30 y pico por ciento de primero y el resto segunda, y te dicen, mirá, venían 1.300, 1.400 cuando venía con la soja de primera, ahora entré la segunda y estoy en la mitad. Y además, es muy incierto esto, es tremendamente incierto, porque hay zonas muy, muy afectadas, que van a tener una media, para que tengas una idea, el promedio de rendimiento de soja de Soriano y Colonia, que es el litoral sur de la red agrícola del 17-18, fue 1.300 kilos. La peor zona fue la zona centro-norte, con 680 kilos.
Este año, esa zona litoral sur, que concentra un porcentaje muy grande de la soja, seguramente va a estar muy por debajo de ese valor. ¿En qué valor? No sabemos. Entonces, si uno tuviese que decir algo, entre ese intervalo de confianza grande, entre 1.000 y no menos de 1.000 y no más de 1.500, con la media, es el 17-18, 1.250, 1.270, como vamos hasta ahora, la sensación térmica que tenemos es que podemos estar es como el 2017-18 o por debajo, sin considerar lo que pueda llegar a pasar si esto empieza a llover y no para.
O sea, las segundas, como promedio, no llegarían a 1.000 kilos.
Las primeras fueron muy afectadas, entonces hay 10-15% de la segunda por debajo de la primera, que es típico, eso en años normales, la segunda está 10-15% por debajo de la primera, como se achata tanto la primera, a veces se ponen parecidos, capaz que le va a costar superar 2.000 kilos. Si ese es por poquito, pero si la segunda termina en 1.100 kilos, vamos a poner un valor cualquiera, no para pronosticar nada, sino para jugar con la matemática.
Si la segunda, porque hay algunas zonas que capaz que terminan mejor, por eso que dijiste tú anteriormente, es con 1.100 kilos y las primeras no van a llegar a los 1.300 kilos. Como la diferencia que hay en 2017-18 es que tenemos un porcentaje muy grande, entonces seguramente vamos a estar en esos 1.200 menos.
Yo hacía una cuenta, así rápidamente, 1.250 kilos por 400 dólares que queden netos, son 500 dólares, o sea, difícil de llegar a un empate, ¿no?
No, pero mirá, ayer tuvimos un cierre de zafra casi de todo el día con una empresa importante, que analizamos todos los datos y se discuten con los técnicos.
Primero, que estamos hablando que ese precio no es el bolsillo, es el precio que dijiste vos, y además, si esto está empezando a complicarse, porque en realidad la gente está cosechando con los bolsillos. Este es más caro, vamos a tener parte del área posiblemente, ojalá que me equivoque, pero con algún problema de calidad, que se está viendo en algún caso por otra cosa. Estamos 300 dólares abajo, 200-300 dólares abajo, Eduardo. El costo promedio que tenemos, costos directos estamos hablando, ¿no? Cuando a eso le pones la renta, es muy dependiente cómo la gente asigne la renta en función de cómo le fue el invierno, está complicado.
Pero hay empresas, obviamente, que puede ser que les vaya un poco mejor, hay empresas que tienen campo propio, que están más al sur y tienen costos de fletes más baratos, que tienen una estructura de gastos, y el planteo más baja, que seguramente tengan un número negativo, seguramente un número negativo, pero que no sea esos números tan groseros que en promedio el país va a tener, porque es costos directos más renta. Después veremos, como de costumbre todos los años, los datos de Fucrea, pero los datos preliminares, que hay mucha gente que está haciendo las cuentas ahora, se ponen 250 o 300 dólares abajo en la soja general.
Bien. O sea que va a haber que ir al banco a conversar. Porque ahora hay que sembrarlo de invierno y hay que seguir, digo.
Eso sí. Más allá de que no vamos a entrar en el detalle de un tema bancario, pero sí que es una complicación para muchos agricultores. ¿Sabes por qué te decía no el tema bancario? Porque sí, los que tienen la suerte, los que pueden, seguramente van a recurrir al apalancamiento de los bancos, claramente es así.
Poca gente tiene espalda como para bancar una cosa de esas. No a todo el mundo le fue del todo muy bien con los cultivos de invierno, porque no hizo mucho. Al Uruguay entero le fue bien el pasado, con los números no tanto.
Pero hay un porcentaje muy grande hoy en Uruguay, que también es un tema muy complicado, que parte de la financiación es a través de las empresas comerciales del sector agrícola, que son las que están también enganchadas con el productor. En muchos casos uno ve casi que empresas que son socias con sus clientes. O sea, el cliente le tiene que ir bien para que ella zafe.
Y muchas vienen enganchadas desde hace tampoco. Que son las que están ellas recurriendo a veces a los bancos a apalancarse para poder seguir en carrera. Esto es muy complicado.
Tiene dos aristas. Salir de una zafra con un golpe tan grande como este, enfrentados a dos cosas que no es menor. A cultivos de invierno con costo muy elevado, básicamente por razones obvias, porque todo lo que tenemos a la vuelta se han carecido, particularmente los fertilizantes, que vuelan por los aires, en cultivos que gastan más en fertilizantes que los de verano.
Porque el principal, para los más citadinos, el principal componente del gasto de los fertilizantes está basado en el agregado de urea que las sojas de verano no tienen. Pero además tenemos el otro problema, que es más allá del repunto de los precios de unos los granos, porque otros no, invierno, tenemos el problema del pronóstico ampliado. Está duro.
Cada día como que nosotros acá estamos super preocupados, muy preocupados por lo que está pasando con el verano y cosechar y dejar las chacras prontas para sembrar. Y como que deberíamos en estos días, que aparentemente van a llover, esperemos que no llueva tanto mañana como está previsto, parar un poquitito la pelota al piso para pensar. Porque desde el 2017 que nosotros no tenemos un año con exceso hídrico.
Siempre estamos cada vez más cerca de que aparezca uno de esos años típicos en Uruguay, donde el nivel de productividad de los cultivos de invierno es muy bajo.
En esa época, en el último 2017, prácticamente no había ni canola ni carinata. Era muy poquita el área. Bueno, ahora sumamos un porcentaje muy grande de un cultivo, que inclusive está avanzada a la siembra, de que es especialmente susceptible al exceso de precipitaciones, al exceso hídrico.
Si esto ocurre en noviembre, zafa la mayoría de la canola y algo de carinata. Si eso empieza a ocurrir en setiembre, como ocurrió en el 2012, te pega en el medio el ojo. Nos agarra al medio.
Por ejemplo, empezó los 900 kilos de promedio nacional de canola en el 2012 y después de ahí siempre osciló en torno a los 1600. Entonces, si combinás el riesgo climático y combinás los altos costos de producción, si combinás, además, adicionales relacionados con el tema de la financiación, porque los bolsillos van a estar vacíos, o están vacíos, es un escenario bastante complicado. Pero si sale esto, no solamente la zafra de invierno, sino la zafra de verano.
Porque con el pronóstico ampliado, para no poner sobre la mesa certeza de lo que dice que puede llegar a pasar con el clima, porque están hablando de un súper niño como nunca se habría visto, puede ser temprano y que ya sabemos que va a ser caliente. Tenemos la certeza de que no va a ser un año bueno para los cultivos de invierno. ¿Qué tan malo va a ser? Nadie puede saberlo.
Rezamos para que el relajo del agua se corte un poco al norte del Uruguay, donde hay muy poca agricultura o nada, o se quede al sur de Brasil, lamentablemente, a los brasileros que tienen un pronóstico espantoso. Tenemos que mirar también el verano, porque el pronóstico del verano puede ser un verano muy bueno. Te digo más, con esa empresa que estábamos hablando ayer, parte de la planificación era el problema que podemos llegar a tener en el verano es sembrar.
Sí, pero antes de ir a los problemas del verano, ¿cómo se maneja allí, por ejemplo, trigo y cebada tienen más riesgo que colza? ¿Vos ves un riesgo parejo entre todas las opciones?
No, no, no, no. Mira, es bien importante la pregunta esa, porque tenés dos tipos de riesgos asociados. Si vos tenés agua al final de la primavera, en octubre y en noviembre, el problema que hay empieza por el tema fusarium y toxinas, ¿está bien? O sea, el posible escenario, un área complicada para el tema fusarium.
Si fuese solamente fusarium y no fuese mucho, bueno, tenemos un sustento enorme que se come el grano, que si no tiene domo se lo van a comer, aunque tenga porcentajes granos en grano de fusarium. Pero si tenemos un año, como ya tuvimos de este tipo, el más susceptible de todos es el trigo. Le sigue la cebada y las crucíferas no tienen mucho problema, no tienen problema de fusarium.
Pero si estamos hablando de que si la lluvia llega como el 2017, que fue básicamente en octubre, si la lluvia llega como el 2012, que empezó a llover a fin de agosto y se metió 400 milímetros en setiembre, tenemos problemas de todo tipo y la peor de la clase, las peores de la clase pasan a ser las crucíferas, porque son muy susceptibles al exceso hídrico, a la falta de oxígeno en el suelo, que es el problema que se genera ahí. El exceso de lluvia genera falta de oxígeno a nivel del suelo, entonces ahora el que no tenía problema con fusarium pasa a ser un dolor de cabeza y después le sigue la cebada y después el trigo. O sea que según desde qué lado lo mires, ahora si pasa de que tengamos la mala suerte del 2017, que arranque en setiembre y siga en octubre, y lo mejor es que no sembrar nada, es el escenario catastrófico que tenemos. Porque los niveles de productividad se vienen tan al piso Eduardo, tan al piso y con estos costos tan altos, que después nos dejan un lastre para el verano que es imposible de recuperar.
El escenario catastrófico que no existe en la agricultura, este dice, mirá, vamos a tener 800 milímetros en setiembre y en octubre, entonces no siembro. Después eso es la vez que no pasa, en el escenario que yo tenga áreas, para una empresa o para una zona o para una región, áreas importantes donde diga, che, el riesgo de sembrar cultivos de invierno si esto llega a pasar es muy elevado, porque además tenemos costos de producción muy altos y tenemos un problema de falta de plata, y siempre analizando la alternativa, el paso a áreas interesantes a primera, cultivos de primera. Eso es así, una cosa, lo primero que tenemos que hacer es, no tenemos que dejar el suelo de cubierto, seguro.
Hacia allí va la pregunta, pongamos que alguien dice, bueno, o soja de primera o maíz de primera y de acá a setiembre, octubre pongo un raigrass, una vicia, una forrajera.
En general, hay mucha gente que pueda hablar, expertos en el tema de cultivos de servicios, cultivos de cobertura.
Si vas al maíz de primera, la vicia no, por una razón simple, sería bárbaro poner una vicia por el tema nitrógeno y el maíz lo va a aprovechar muy bien, pero como ya estamos en mayo, ahora es tiempo, porque los barbechos tienen que empezar en agosto, entonces ya no te da el tiempo para que la vicia haga una contribución, que sea funcional, que realmente cubra el suelo y aporte nitrógeno. Entonces ahí vamos a ir a las gramíneas, seguramente las gramíneas tipo avena. El raigrass queda para los lugares, sobre todo el centro, centro-este, este y noreste del país, con sueldos, con problemas graves de drenaje interno, que si llega a llover mucho la avena sufre como loco, entonces no hace nada, y un rayeras se defiende como un gato entre la leña. Pero en el litoral, en los suelos más agrícolas del litoral. La alternativa es lo que no vaya maíz de primera. O vaya maíz tardío por el sistema o a soja y básicamente coberturas con gramíneas, en muchos casos coberturas con leguminosas anuales como puede ser la vicia, no es la única pero como la vicia de las mejores en los lugares donde por el sistema entre bien la vicia.
Le decimos a la gente, atrás de los maíces, eso que se fundieron, lo que se picaron, lo que se cortaron, hay que mirar muy bien qué usaron porque hay cosas que no se pueden hacer después. Bien, ahora volvamos al escenario del que dice, bueno, no, yo tengo que hacer agricultura, el niño vendrá, no vendrá, igual voy a plantar.
Ahí tengo que elegir la variedad con sumo cuidado o cómo hago si igual decido plantar trigo o cebada para tratar de amortiguar un poco el riesgo. Lo primero que tiene que hacer la gente es saber si llegamos a tener un problema de exceso hídrico, que no queremos, pero podemos llegar a tener, acá en Uruguay la gente conoce demasiado cuáles son los lugares de alto riesgo para tener problemas de exceso hídrico a nivel del suelo, esas chacras deberían irse, los bajos, con los tipos de suelo que no drenan, con las chacras apretadas o compactadas, esas son las primeras que no deberían sembrarse. Después que vos tomás la decisión de lo que vas a sembrar, claramente que es así.
Obviamente que hay un tema fecha de siembra, porque lo que está sembrado más tarde con exceso hídrico sufre como loco porque no tiene tiempo, depende absolutamente de la tasa de crecimiento y eso es un problema que normalmente se ve muy afectada cuando hay exceso hídrico. Entonces, el que pueda sembrar temprano, porque en un escenario de altos costos de producción, donde el rendimiento equilibrio puede ser muy importante según el grano que estemos hablando. En estos años calientes, con esas condiciones, el efecto fecha de siembra pesa mucho, entonces la gente tiene que aprender a sembrar temprano.
Si vas a sembrar trigo, cebada, canola, tenés que tener claro hasta cuándo vas a sembrar y tomar una decisión drástica que dice, a partir de este momento si no pude sembrar, no siembro, y en todo caso me voy a una cobertura si me voy a una soja. Y eso premia mucho, porque si no, los reglas de limpiar no lo harán para el verano. Una vez que esté ahí, claramente, Eduardo, el cultivo va a hacer la diferencia.
Y no es tanto por el potencial, que obviamente siempre importa, sino por aquellas otras cosas relacionadas con los problemas. Bueno, hay cultivares que son tremendamente susceptibles al fusarium.
No sabemos si hay cultivares más o menos susceptibles. Existen, pero no los podemos identificar. Pero los cultivares, algunos cultivares, muy cortitos, que los conocemos como muy muy exigentes en ambiente, las tenemos que mirar como cultivares para nicho.
Hay enfermedades que son un problema cuando llueve mucho, desde temprano.
Y esas enfermedades las tengo que mirar en los cultivos. Porque hay cultivos que son flojos en esas enfermedades, que han sido evaluados y conocidos a nivel de producción, con años, que el problema del exceso hídrico, excesos, precipitaciones, no está.
Es ahí donde realmente las empresas y los productores precisan el apoyo y el trabajo y la cabeza del ingeniero agrónomo.
Bien. Y ahí hay otro tema que me parece súper importante este año, es la fertilización.
¿Se puede, por decirlo muy directamente, machetear un poco de fertilizante al comienzo, para ver si termina la guerra, baja el precio de la urea más adelante, y administrar un poco la lógica de las fertilizaciones, apostando a fertilizar más cuando el cultivo ya está implantado y no tan fuerte en el comienzo?
O sea, bajar, yo creo que estamos haciendo una apuesta muy grande a bajar definitivamente el gasto en fertilizante. El tema es cómo.
Si vos tenés la mala suerte de tener una chacra que vas a sembrar o que la estás sembrando, que tiene niveles bajísimos de fósforo y potasio, no podés machetear. Porque si macheteas ahí se te cae la productividad como un piano. La mejor recomendación que uno puede dar este año, los que no están muestreando suelo, háganlo.
Porque los fertilizantes están por las nubes y uno puede manejar racionalmente los nutrientes agregando poco donde va poco. Aprovechar esos puntos, que van a haber muchos lugares Eduardo, porque en la zona con más proporción de siembra de cultivo de invierno, donde se siembra más cultivo de invierno, donde la actitud para el cultivo de invierno es mayor, es la zona muy afectada, donde la soja está muy afectada y el maíz, el tardío, pero sobre todo la soja, está muy afectada. Y uno debe esperar mayores niveles de fósforo y potasio en el suelo, mucho más que los de nitrógeno, pero uno puede esperar niveles interesantes de fósforo y potasio residuales en el suelo, que podrían ayudar a bajar muchísimo el gasto, desde el arranque.
También en muchos casos que ya estamos viendo que estamos muy adelantados con el muestreo, porque se ha sembrado mucha canola y tenemos de los clientes un área muy grande ya muestreada, tenemos realmente niveles bajos en muchos lugares, a muy bajos, el gasto de fósforo, potasio y de nitrógeno.
No estamos amarrateando y macheteando nada con el tema, al contrario, porque no podemos cometer ese error, pero ya lo vivimos esto, lo vivimos en el 2017, lo vivimos en el 2023, después de la seca del 18, y es muy probable que podamos con el muestreo ahorrar, y ahorrar mucho. Ahora, bajar el gasto en general, porque está caro el fertilizante, sin medir nada, bueno ahí como que uno podría decir más que suerte en pila no se podría decir.
Bien, pero sí hay una cierta redistribución.
Completamente, es que va a haber, ya estamos viendo eso, ya se está viendo, para la siembra de pasturas y verdeos, y para la siembra de los cultivos que están adelantados con la siembra, que es canola y ahora hay una chacra sembrándose con carinata, nosotros estamos viendo niveles de fósforo en los suelos mayores, en algunos lugares potasio también mayor, sobre todo, prácticamente no ha habido cultivo, y según el tipo de historia y el manejo anterior, en muchos casos tenemos cultivo que no ha llevado un gramo de nitrógeno en la siembra.
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