Para el corral hay movimientos relevantes en todos los frentes. Por un lado, el empuje muy firme del gordo que alcanza referencias históricas, y un mercado de reposición que acompaña esa inercia. Y por otro, la anticipación de una suba en el precio del maíz, en un contexto de cosecha que será notoriamente menor a la del año pasado y que impacta de lleno en los costos de alimentación. La disponibilidad de trigo introduce un factor adicional en la ecuación de la dieta, configurando un escenario y decisiones estratégicas para productores y los corrales.
“El mercado está realmente en llamas, es impresionante”, comentó Valentín Aznárez, Gerente de Proyectos Ganaderos de MBRF.
El costo de producción estimado para la carne de corral para marzo en adelante es de US$ 2,50 por kilo. Y el precio de venta de equilibrio del novillo de corral ronda los US$ 5,75 – US$ 5,87 por kilo.
“El del verano no fue muy diferente a eso, pero no porque los granos ya estuvieran con un pequeño aumento, sino porque el verano con su estrés calórico siempre hace un poquito perder la cuenta”.
Si bien hoy el precio del maíz no es alto en proporción a la carne, sí está bastante por encima que el año pasado. “Me han comentado algún negocio a US$ 280, pero por maíz disponible a U$$ 230 es un número que me parece razonable”, dijo. Y con un precio de trigo que ronda más los US$ 195 o $200 que US$180. “En estas relaciones de precios, hay que seguir usando el trigo. Hay que mantener el maíz en un tercio y hay que seguir usando el trigo”, apuntó.
En el caso de MBRF, los negocios de 200 días, que se mantienen muy fuertes, se hacen mayoritariamente con animales de 300 – 390 kilos, un mercado menos demandado que de más de 370 – 400 kilos.
Aznárez destacó que en la primera quincena de febrero empezó a haber una demanda muy pujante, sin oferta y eso impulsó los precios.
En la última grilla de Consignatarios, la referencia para novillos HQB 481 fue de US$ 3,34.
Una de las grades limitantes hacia adelante, dijo, es la capacidad de reponer la zona de cría en el país. “Si como país no nos ponemos a pensar cómo levantarla, los productores no van a poder hacer más. Y no quiero decir que la alternativa es importar vacas de cría, aunque lo creo como una posibilidad, pero el país tiene que considerar de alguna forma que tiene una oportunidad espectacular adelante y si no hace algo no lo puede aprovechar”.
“Y a la vez con estos precios está la disyuntiva de mucha gente que prefiere mandar las vaquillonas a faena para aprovechar el buen precio en lugar de retenerlas. Y por más que el terreno valga cuatro dólares, muchos productores piensan que no vale pájaro en mano”, dijo.
Los precios se consolidan sobre los máximos históricos de 2022, que en aquel entonces tuvo una marca abrupta que golpeó al mercado. “Todos tenemos esa marca en la espalda y fue brava. Parecería que hay factores que llevan a que el precio no debería caer fuertemente”, apuntó Aznárez.
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