Brasil y Paraguay critican la dura restricción europea al comercio de productos relacionados a deforestación

Los 27 países de la Unión Europea (UE) adoptaron formalmente el martes las nuevas reglas que obligan a las empresas exportadoras de productos agrícolas a probar que no provocaron deforestación o degradación forestal en sus procesos productivos desde 2021.

La ley también obliga a las empresas a demostrar que los bienes que importan cumplen con las normas del país de origen, incluidas las relativas a los derechos humanos y la protección de los pueblos indígenas.

La normativa incluye a la carne y el ganado, la soja, aceite de palma, madera, café, cacao, caucho y productos derivados como chocolate, muebles o papel.

El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, criticó las nuevas exigencias ambientales, que van en línea con las que plantea la UE para un acuerdo de libre comercio entre el bloque y el Mercosur. Las calificó de «leoninas», y advirtió que pueden abrir «la posibilidad de sanciones» y «traer perjuicios enormes» al Mercosur.

El presidente electo de Paraguay, Santiago Peña, suscribió estas afirmaciones durante una visita al presidente Luiz Inacio Lula Da Silva en Brasil. «Compartimos la visión de Brasil de que algunas restricciones, principalmente en términos ambientales, son muy duras para una región que necesita desarrollarse, y necesita desarrollarse con cuidado del medioambiente», dijo Peña.

Estas medidas, considera la UE, deberían ayudar al bloque a reducir su contribución a la deforestación global al regular el comercio de una serie de productos que impulsan la disminución de las áreas boscosas en todo el mundo.

Mayores costos e interferencia legal

«Esto va a aumentar el costo para exportar y por ende se van a afectar las exportaciones brasileñas», dijo Roberto Rodrigues, coordinador del centro de estudios del agronegocio de la Fundación Getulio Vargas (FGVAgro) y exministro de Agricultura entre 2003 y 2006, en el primer gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

El objetivo «explícito» de la medida no es defender el medio ambiente sino «reducir las importaciones de países tropicales» como Brasil y está «muy claro» que hay «intereses comerciales ocultos», afirmó Rodrigues a la agencia EFE.

«Brasil tiene una legislación ambiental muy rigurosa, especialmente con el Código Forestal, pero permite la deforestación legal y esa decisión europea no la acepta. Ahí hay una interferencia con la legislación nacional», enfatizó.

Objetivos europeos

Según el World Resource Institute, un área boscosa del tamaño de 10 canchas de fútbol desaparece cada minuto en el mundo, y la UE afirma que sin la nueva regulación podría ser responsable de la pérdida de 248.000 hectáreas de áreas forestales cada año.

“Si se implementa de manera efectiva, la ley podría reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero que resultan de la tala de bosques tropicales para obtener alimentos y otros productos básicos”, asegura Stientje van Veldhoven, directora regional para Europa del Instituto de Recursos Mundiales. “Y podría ayudar a proteger la biodiversidad crítica y los recursos hídricos en las selvas tropicales”.

La Unión Europea se propone cooperar con los países productores para asegurarse de que puedan adaptarse a la nueva legislación sin dañar sus economías y los medios de vida de las personas.

“Esto requerirá incentivos para que los grupos vulnerables, como los pequeños agricultores, cambien a prácticas libres de deforestación, asegurando que no se queden atrás en esta transición”, dijo Van Veldhoven.

Acuerdo UE-Mercosur

Los desafíos para cerrar el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur figuran en la agenda de una delegación de miembros de la comisión de Comercio Internacional del Parlamento europeo que visita Brasilia y Sao Paulo esta semana. Los legisladores se reunieron este martes con el vicepresidente, Geraldo Alckmin, y la ministra de Ambiente, Marina Silva.

La UE y el Mercosur cerraron un acuerdo comercial en 2019, tras más de 20 años de complejas negociaciones, pero este no fue ratificado debido entre otras cosas a la preocupación en Europa por la política medioambiental del expresidente brasileño Jair Bolsonaro.

El tono ha cambiado tras la vuelta al poder en enero de Lula Da Silva, que prometió combatir la deforestación, aunque nuevas condiciones presentadas por la Unión Europea sobre cuestiones ambientales han generado discusiones.

El canciller brasileño, Mauro Viera, criticó la visión «muy proteccionista» de la UE y sus metas ambientales «extremamente» duras, durante una audiencia en el Senado de su país la semana pasada.

Los agricultores europeos temen que entren en el mercado más productos agrícolas sudamericanos, con normas de producción menos estrictas, según alegan.

Los países del Mercosur preparan una contrapropuesta, aunque aún no han definido una fecha para presentarla.

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