La posibilidad de que el gobierno de Brasil prohíba el uso de antimicrobianos en la ganadería para intentar reactivar las exportaciones de carne a la Unión Europea (UE) generó una fuerte reacción entre los productores rurales.
Representantes del sector afirman que la medida aumentaría los costos de producción, reduciría la competitividad de la ganadería brasileña y no garantizaría la reapertura del mercado europeo.
La propuesta comenzó a debatirse en el Ejecutivo tras la presión ejercida por la industria cárnica, que defiende la prohibición como una forma de demostrar a la UE el compromiso de Brasil con el cumplimiento de los requisitos sanitarios del bloque.
El asunto llegó al despacho del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y permanece en análisis, sin que se haya tomado una decisión, afirman medios de Brasil.
En mayo, la Unión Europea eliminó a Brasil de la lista de países autorizados a exportar productos de origen animal al bloque, alegando falta de pruebas de que los animales no hubieran recibido antimicrobianos durante su ciclo de vida. Desde entonces, el Ministerio de Agricultura ha intentado negociar un período de transición para adaptar los sistemas de control, pero la solicitud ya ha sido rechazada por las autoridades europeas.
Según las empresas cárnicas y algunos funcionarios gubernamentales, una posible prohibición de los antimicrobianos podría fortalecer las negociaciones para este período de adaptación.
Sin embargo, los ganaderos se oponen a esta estrategia, argumentando que la restricción se aplicaría a toda la cadena de producción para satisfacer las demandas de un mercado que representa una pequeña parte de las exportaciones brasileñas de carne vacunas.
La semana pasada, 14 entidades representativas del sector ganadero emitieron un comunicado conjunto en el que calificaron de «inaceptable» la adopción de requisitos comerciales a toda la producción nacional para adaptarse a un mercado específico destinado.
Según estas entidades, cualquier cambio debe tener en cuenta las repercusiones económicas y productivas en el sector antes de que el gobierno tome una decisión.
En 2025 la Unión Europea importó 128.000 toneladas desde Brasil, un 4% del total de colocaciones en el exterior.
Otro motivo de preocupación es la posible prohibición de la monensina, un aditivo utilizado para mejorar la eficiencia alimenticia y acelerar el aumento de peso en los animales.
Según expertos del sector, la eliminación de este producto podría generar un costo adicional de aproximadamente US$ 400 millones para la ganadería bovina, considerando los cerca de 20 millones de cabezas de ganado criadas en corrales, con sistemas intensivos y semiintensivos.
Los productores también advierten sobre posibles repercusiones para la producción destinada a China, el principal comprador de carne brasileña. Dado que el mercado chino exige animales de hasta 30 meses de edad, la eliminación de la monensina podría dificultar el cumplimiento de este requisito e incrementar los costos de alimentación.
