La ganadería sigue mejorando, aunque seguramente a una velocidad que no conforme a la industria que espera más ganado del que llega a la oferta. El taller de diagnóstico de preñez de este año mostró que los productores criadores logran sostener tasas reproductivas que antes no alcanzaban más que en años excepcionales.
Los tres años consecutivos de preñez por encima de 80% son un hito y ya cabe esperar un cuarto año por encima de esa referencia en virtud de El Niño ya instalado que debe generar buenas condiciones para el próximo entore en términos forrajeros.
Cuatro años consecutivos por encima de 80% ya indican que lo que era un techo ahora es un piso. Del mismo modo, los tres millones de terneros son un nuevo piso para la producción. La producción de terneros en 2025 inició la etapa de más de tres millones de terneros por año con un 3,074 millones y ahora cabe esperar que se crucen los 3,1 millones. El dato de preñez es levemente inferior al del año anterior, que había sido 82,1% y algo menor que el récord de 2024 cuando marcó 84,1%.
En paralelo a este leve declive desde los máximos generados en la post sequía de 2023, se da un aumento en la cantidad de vacas de cría derivada de la baja faena de este semestre pero principalmente de una tendencia fuerte a bajar la edad de entore que ha ido cayendo desde los tres años a menos de dos años, incluso con productores arriesgando a entorar a los 15 meses.
Eso lleva a que cada año vaya en aumento la población de vacas de cría que en 2025 marcó un récord en 4,39 millones. Si como esperamos en el stock que es cuenta a mediados de este año el stock cruza por primera vez los 4,4 millones, aún con una preñez levemente inferior puede llegarse a los 3,1 millones, una referencia que seguramente se alcance en el año próximo de acuerdo a la velocidad a la que aumente el rodeo de cría.
El dato de preñez de este año seguramente significará 70% de destete. Según cuanto haya sido el entore de vaquillonas, la producción de terneros ya puede estar llegando a 3,1 millones en el dato de 2026 o en el de 2027. Por dos años consecutivos estarán operando dos tendencias que se compensan, preñeces altas pero levemente declinantes con una cantidad de vientres entorados gradualmente creciente.
La etapa de preñeces mayores a 80% empezó en 2024, la de más de tres millones de terneros empezó en 2025 y de ahí se va en una escalera de más producción que seguramente resulta demasiado gradual para la industria que ha tenido un primer semestre de muy baja faena. Pero también eso debe ir en un gradual ascenso. El cambio de fase se empezará a dar en el segundo semestre. Y la categoría clave va a ser la de novillos de dos a cuatro dientes cuya oferta va a empezar a aumentar en el segundo semestre de este año. Ese es el cambio de fase tan esperado que gradualmente empiece a aliviar a la industria el faltante de ganado. Esa es la nueva fase de crecimiento gradual de la oferta que se va a consolidar en 2027 y 2028.
La misma lógica marcará la afluencia de vaquillonas tanto a la faena como al crecimiento del rodeo. Estamos viendo los últimos meses de la limitación impuesta por la sequía.
Esto es importante porque con más de 80% de preñez, una baja de la edad de faena y un aumento del espacio para las categorías de cría, la población de vacas de cría debe apuntar a superar los 4,5 millones. El Niño prolongará un año más los buenos números productivos, factiblemente el próximo entore será también favorable, el cuarto con preñez alta.
Y ya empiezan algunos modelos a advertir que el péndulo del Pacífico no da descanso y que el 2027 puede irse a Niña nuevamente. La brusquedad climática es la nueva normalidad y tal vez hay que empezar a prepararse para esa alternancia de lluvias abundantes y sequías.
Pero el crecimiento ganadero será gradual. Los altos precios y la escasez de novillos hacen muy gradual el aumento del rodeo de cría. La faena de vaquillonas crece tendencialmente y esos son vientres que dejan de incorporarse al rodeo. Así solo cabe esperar un aumento muy gradual del rodeo de cría y de la oferta, pero al menos se pasa a una lógica de oferta creciente cuyo techo no conocemos. La próxima meta son los 3,1 millones de terneros y puede llegar este año o en 2027.
