Acuerdo Mercosur-UE: mejor acceso para los lácteos de la Unión Europea en Brasil es uno de los riesgos que enfrentará Uruguay

El acuerdo Mercosur–Unión Europea, que finalmente se firmará este próximo sábado, incluye dos capítulos clave para el sector lácteo que, si bien plantean una apertura comercial recíproca, exponen asimetrías entre los bloques.

Por un lado, el capítulo de acceso a mercados establece cuotas equivalentes para leche en polvo, fórmulas infantiles y quesos, con desgravación arancelaria progresiva a diez años; por otro, el de propiedad intelectual regula las indicaciones geográficas, un terreno históricamente dominado por la Unión Europea.

“El principal es el capítulo de acceso a mercados lácteos, que en el marco del acuerdo otorga cuotas recíprocas de acceso de leche en polvo por 10.000 toneladas, de fórmulas infantiles por 5.000 toneladas y de quesos por 30.000 toneladas. Todas estas cuotas con desgravación intracuota progresiva hasta llegar a ser cero en 10 años”, detalló a Conexión Agropecuaria la economista Mercedes Baraibar, del área de Información y Estudios Económicos de INALE.

Si bien está esa reciprocidad de cuotas – las mismas que el Mercosur le otorga a la Unión Europea en términos de volumen son las mismas que la Unión Europea le otorga al Mercosur- “estamos hablando de situaciones bastante asimétricas. Los países del Mercosur, aunque tengan una mejora de acceso en Europa, les es más difícil ingresar a Europa que el acceso que pueda tener la Unión Europea en el Mercosur”, apuntó Baraibar.

“Pongamos un ejemplo, Uruguay vende queso parmesano, supongamos, a Brasil y vende un producto que la puede vender la Unión Europea porque es demandado en la Unión Europea. Pero teniendo en cuenta que es un país que la Unión Europea no conoce, que ellos tienen sus quesos que son muy conocidos entre ellos y consumen los quesos de ellos, ese acceso, aunque desde el punto de vista teórico sea el mismo en cuotas, en la práctica no es exactamente el mismo, y se puede especular que no es el mismo. Después sobre la marcha, se verán cómo son los tantos, pero ya nomás de entrada, en primer análisis no es el mismo”, sostuvo.

¿Cómo se puede ver afectado Uruguay?

Desde el punto de vista del acceso, explicó la especialista, lo que se espera son mejoras significativas para el sector lácteo de la Unión Europea en Brasil, principalmente lo que puede afectar a la producción de lácteos de Uruguay en cuanto a la provisión o el abastecimiento del mercado de Brasil.

Otro punto es el capítulo de propiedad intelectual, que refiere a las indicaciones geográficas. Un punto sensible para la Unión Europea y que estuvo en juego en la primera resolución del acuerdo en 2019, debido a que algunos de los países miembros del Mercosur no aceptaban el capítulo de indicaciones geográficas.

En ese caso, la Unión Europea estableció algunos nombres para diversos productos, tanto lácteos como otros alimentos, que estarían, una vez puesto en vigencia el acuerdo, protegidos desde el punto de vista de su propiedad intelectual. Hubo varios de esos quesos en esa lista que finalmente se pudieron levantar esa protección en la negociación. Finalmente, los quesos que quedaron protegidos fueron queso Manchego, Parmigiano Reggiano, Reggianito, Fontina y Gruyere.

“Todos esos quesos tienen alguna producción de queso en Uruguay y el mecanismo que se establece es que algunos de quienes producen quesos pueden seguir usando esos nombres en la medida de que hayan demostrado que producen desde hace un tiempo considerable y que hayan demostrado que tanto que lo venden el mercado interno como el externo”, apuntó Baraibar.

Desde el punto de vista del impacto sobre los países del Mercosur, añadió la economista, el Mercosur y Uruguay le reconocen los derechos de propiedad intelectual a determinados nombres de la Unión Europea y en el caso de la Unión Europea lo que reconoce fueron las listas que fueron subidas por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. En el caso de Brasil la lista fundamental fue sobre vinos.

“Tener indicación geográfica implica todo un mecanismo de trabajo con la industria y productores que no se hace de un día para el otro, hasta establecer una receta, una forma, un método de producción y un sistema de auditoría de esa indicación geográfica. No solamente poner un nombre y registrarlo en la dirección Nacional de la Propiedad Industrial en Uruguay, sino que es un proceso largo.  Es un proceso que varios países han hecho en diversos productos, en vinos es donde más se ha realizado, y en otros productos, que son considerados genéricos, como parmesano, que se usa en distintas partes de la región en el mundo y nadie debería tener el derecho de propiedad intelectual de ese producto”, dijo.

Los países del Mercosur en quesos no tienen listas para ser protegidas por indicaciones geográficas. Brasil tiene tres, pero los demás países no. “Por eso también es asimétrico, porque las indicaciones geográficas fueron inventadas por la Unión Europea hace muchísimos años y ese producto es un factor de competitividad muy importante, principalmente en el mercado europeo. La preocupación más que nada en Europa no es que nosotros vayamos a competir, por ejemplo, en China, con un parmesano de Europa. Sino que nosotros no vayamos a enviar un Parmesano Reggiano de Uruguay a Europa. Entonces, si bien la protección es en el marco del acuerdo, también impacta en los mercados donde ambos países venden”, remarcó Braibar.

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