La oficina del USDA en Brasil proyecta que las importaciones de leche en polvo entera alcancen las 160.000 toneladas en 2027, un incremento de 3,1% frente a la estimación revisada para 2026, señala el reporte GAIN Dairy and Products Annual, publicado la semana pasada.
El Mercosur concentra el 95% del abastecimiento de este producto, con Argentina como principal proveedor, en un mercado clave para Uruguay: la leche en polvo entera representa aproximadamente la mitad del volumen de lácteos que importa Brasil.
“Los fabricantes de alimentos importan cada vez más leche en polvo. Las importaciones brasileñas de leche en polvo entera provenientes del Mercosur se triplicaron con creces, pasando de 51.600 toneladas métricas en 2021 a una cifra récord de 165.200 toneladas métricas en 2023. Posteriormente, descendieron a 130.800 toneladas métricas en 2025”.

Uruguay pierde terreno en quesos
Para 2027, el USDA prevé importaciones brasileñas de queso por 62.000 toneladas, por encima de las 60.000 toneladas estimadas para 2026. Los menores precios internacionales podrían sostener el crecimiento de las compras externas.
Argentina consolidó su posición como principal proveedor, al pasar de una participación cercana al 71% en 2021 a aproximadamente el 90% entre enero y agosto de 2026. En contrapartida, Uruguay perdió participación: “La cuota de Uruguay descendió del 22 % al 8 %, mientras que la de la Unión Europea pasó de aproximadamente el 7 % al 2,5 %”.
El volumen importado había alcanzado un máximo de 62.837 toneladas en 2024, para luego caer 20% en 2025. El USDA señala que el ritmo récord de las importaciones en 2026 coincide con los precios más altos del queso mozzarella desde 2022 y con una caída proyectada en las exportaciones de leche fluida para ese año.

Compras de manteca estables
En manteca, las importaciones brasileñas se mantendrían en 3.000 toneladas en 2027, mientras las inversiones en curso amplían la capacidad de producción local. Entre 2021 y 2025, las compras externas cayeron 59%, desde 6.003 a 2.451 toneladas.
Argentina y Uruguay explicaron buena parte de la retracción, con bajas de 73% y 58%, respectivamente. Nueva Zelanda y la Unión Europea, principalmente Francia, cubrieron parcialmente el espacio dejado por los proveedores regionales.

