El futuro de la ganadería entre el cielo y el infierno

Por Eduardo Blasina

Nunca como ahora han crecido tan en paralelo oportunidades y amenazas para la ganadería.

Miremos a nuestro alrededor. Un productor ganadero estadounidense está cobrando US$ 9 por kilo de ganado, un poco más o un poco menos según la categoría que sea. EEUU tiene el tope de tecnología del mundo. Y entran las mosquitas por el sur, inmigración inatajable y todo queda en jaque.

Brasil tiene la ganadería más competitiva del mundo, todo para crecer, pero la Unión Europea ha ratificado su inhabilitación por no cumplir los protocolos del caso.

Podemos pensar que se trata del proteccionismo europeo, que nos habilitan pero no nos quieren dejar entrar.

Pero lo que reclaman los europeos ya lo reclaman los chinos y los rusos. La inocuidad alimentaria está en el nivel de exigencia máximo y los problemas sanitarios también.

Habilitados y con residuos sería un final trágico en este momento en que sumamos cuatro semanas consecutivas con el precio promedio de exportación de la carne vacuna por encima de US$ 6.000 por tonelada, cuando ya el US$ 5.000 de 2022 parecía irrepetible. Ahora puede ser permanente.

Pero entre esa realidad y el futuro se interpone el desafío de cumplir con las exigencias planteadas mientras las garrapatas campean.

La ganadería de los US$ 6.000 viene con premios y exigencias. Y como en una película de suspenso no sabemos si hemos conquistado el paraíso de un precio alto y estable que permite encarar el “costo Uruguay”.

Nunca la ganadería se pareció tanto a una película de suspenso. Las balas siguen picando cerca. Es también una excelente oportunidad para tender puentes y buscar entre todos los criterios técnicos mejores para dar conformidad a lo que nuestros clientes piden.

Ya tenemos casi todo. Libre de deforestación, campo nativo, carbono almacenado en los suelos, el mayor bienestar que un vacuno puede tener, trazabilidad, matriz energética limpia. Si resolvemos la inocuidad la sacamos del Estadio.

Pero por ahora venimos a la uruguaya aguantando el resultado. Con precio de carne vacuna, ovina y lanas todo en las alturas.

Todo esfuerzo comunicacional, técnico, de coooperación por sostener nuestros mercados es poco.

 

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