La imposición por parte de China de cuotas de importación de carne vacuna desde fines de 2025 y un arancel extra cuota del 55%, desencadenó una fiebre de los compradores chinos por la carne vacuna brasileña, generando subas de más del 20% en los precios, según analistas y fuentes del sector entrevistadas por el medio brasileño Valor Económico.
Este aumento refleja el interés de los importadores chinos por asegurar volumen de productos dentro del cupo, bajo un arancel del 12%.
La posibilidad de que el gobierno brasileño establezca límites trimestrales y específicos para cada empresa a las exportaciones de Brasil ha aumentado la preocupación por la disponibilidad. En este escenario, los precios tocaron máximos históricos durante las primeras semanas de febrero, según las fuentes consultadas por el medio brasileño.
El 30 de diciembre, un día antes de que el gobierno chino anunciara las cuotas, el precio promedio del cuarto delantero de la carne vacuna brasileña pagado por los compradores chinos era de US$ 5.550 por tonelada, según la consultora Agrifatto. Quince días después, con las salvaguardias en vigor, el precio promedio era de US$6.105 por tonelada, alcanzando los US$ 6.850 a finales de mes.
Los precios se mantuvieron sostenidos hasta mediados de febrero, alcanzando un máximo de US$7.000 por tonelada para cortes específicos, para luego descender con el inicio del Año Nuevo chino, señaló Lygia Pimentel, directora ejecutiva de la consultora.
Una fuente del sector indicó a Valor Económico que el precio máximo más reciente, de US$7.000 por tonelada, en febrero, se produjo poco después de la noticia de que el gobierno brasileño considera distribuir la cuota de 1,1 millones de toneladas con el arancel del 12% impuesto por China a Brasil, en límites trimestrales y por empresa, con base en el historial reciente de exportaciones.
Con estos controles internos y el cumplimiento de la cuota total para setiembre, para evitar que el producto llegue a China en 2027 y se incluya en la cuota de ese año, las plantas frigoríficas brasileñas ganarían poder de negociación. Sabrían cuánto y cuándo vender, gestionando así la oferta.
Si el gobierno brasileño decide no regular el flujo de envíos, China podría beneficiarse de la eventual “carrera desordenada” de las plantas frigoríficas para “llegar primero” y vender con un arancel más bajo, lo que reduciría los precios, según la fuente.
Otra fuente afirmó que, sin la distribución trimestral de la cuota, existe una tendencia a una mayor volatilidad de precios, incluso para China, ya que las empresas tendrían más dificultades para organizar el suministro de carne.
En base a Valor Económico
