Las oleaginosas se afirman y el trigo recorta área presionado por los costos

Las lluvias podrían dejar atrás el período de sequía que afectó fuertemente los rendimientos de los cultivos de verano, aunque en forma despareja según las zonas. En las próximas dos semanas podría comenzar la cosecha de soja y comienza la etapa de prestar atención a las fechas de implantación, las discusiones sobre estrategias de siembra, de fertilización y de rotaciones.

Una de las complejidades que enfrentan los productores es el precio y la disponibilidad de los fertilizantes: cuándo y cuánto comprar.

Los mercados sostienen la firmeza para las oleaginosas con el sostén de las presiones al alza de los precios del petróleo.

La soja en Chicago cerró el lunes en US$ 434,7 por tonelada en la posición julio de referencia para la próxima cosecha en Uruguay, con una suba sostenida por la fortaleza del aceite en máximos de tres años y que en 2026 va subiendo 40%.

El área de soja en EEUU crecerá menos de lo esperado en comparación a la temporada pasada según el informe de abril del USDA. Alcanzará a 34,28 millones de hectáreas, una superficie inferior a la que estimaban los operadores privados. En comparación a la zafra 2025 se incrementará en 1,4 millones de hectáreas, un avance de 4,3%.

En Uruguay las cotizaciones se sitúan entre US$ 390 y US$ 395 por tonelada a pocas semanas de comenzar la cosecha y con un nivel bajo de colocaciones como consecuencia de las dudas respecto a la producción, con rendimientos sensiblemente inferiores a los del año pasado en la zona núcleo agrícola de Soriano, Colonia, San José y sur de Río Negro.

En zonas del litoral norte que escaparon a la sequía se esperan rendimientos de entre 2.000 y 2.500 kilos por hectárea, superiores a los del año pasado en una zona que sí se había visto afectada en 2025 por déficit hídrico. Estarán por encima del promedio país, pero por debajo de la media general de la zafra pasada que superó los 3 mil kg/ha.

Las lluvias mejoraron las perspectivas hídricas de cara a la siembra de invierno, con una clara preferencia por la colza, que este lunes cruzó los US$ 580 por tonelada en el mercado de granos Matif de París, tras una suba semanal de 1,5% y ofreciendo cotizaciones de entre US$ 505 y US$ 510 en el mercado local. Se va a plantar lo más posible de colza y la cuenta va a estar difícil para el trigo.

El precio del trigo volvió a bajar el lunes tras un ajuste semanal en Chicago y se ubica en US$ 234 en la posición diciembre del mercado de Chicago, de referencia para el trigo y la cebada cervecera de la próxima cosecha en Uruguay.

Ambev presentó este lunes su propuesta comercial para la cebada cervecera 2026 en dos modalidades: 100% del precio diciembre en Chicago para los cultivos en el sur del país y 94% de la referencia de Chicago para los productores en el norte que remitan grano a Young y Paysandú.

La cotización local para el trigo se ubica en US$ 190 por tonelada, con demanda desde los corrales de engorde.

Falta conocer los planes de carinata para este año y la incógnita para el mercado de trigo, que factiblemente verá recortada el área, se centra en si va a mejorar la cotización durante el ciclo del cultivo por la posibilidad de un recorte de oferta por el costo de sembrar el cereal. Tanto en Argentina como en Brasil, Australia y Uruguay se estima que la intención de siembra de trigo disminuya respecto al año anterior.

El informe de área del USDA proyectó que en EEUU la superficie de trigo de la próxima zafra será de 17,72 millones de hectáreas, la menor desde 1919 como consecuencia de la presión de los fertilizantes sobre los costos, que reducen la competitividad del cereal, altamente dependiente del nitrógeno. Además de la menor superficie los precios del fertilizante también podrían reflejarse en menores rendimientos por aplicaciones más justas de nutrientes.

Las oleaginosas de invierno tienen así la ventaja de una muy escasa competencia de Brasil y Estados Unidos operando asociadas a un mercado de futuros que no se mueve al vaivén de los mensajes de Donald Trump en redes sociales. Precios no solamente más altos sino que mucho más estables.

Si la revolución de los aceites ya estaba transcurriendo, la guerra no hace más que acelerarla.

El arroz en Brasil consolida una suba de 12% en el precio de la bolsa de 50 kilos durante el mes de marzo y empezando abril alcanzó el lunes los US$ 12,11, el valor más alto en seis meses. Alivia levemente la presión sobre los márgenes para los arroceros uruguayos que llevan cosechado algo más del 50% del área con rendimientos que se estiman en el eje de 8.900 a 9.000 kilos, algo por debajo de las últimas zafras. En Rio Grande del Sur la cosecha avanzó al 55% de la superficie plantada de 891 mil hectáreas.

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