Opinión

A mayores oportunidades, más observar los riesgos

12 de junio de 2019

La ganadería atraviesa un momento totalmente excepcional pero que dada la gravedad del problema sanitario de China puede persistir por años. La oportunidad en términos generales es tal vez la mayor que haya tenido la ganadería uruguaya.El novillo a 4 dólares, los terneros a US$ 2,50, y la vacs de invernada en US$ 1,75, cabe preguntarse qué nuevo negocio es el ganadero, 

En términos denoportunidades cabe evaluar los ditintos escenarios:

-Se interrumpe o disminuye fuertemente la exportación de ganado en pie. Sería un resultado muy favorable en la medida en que sería el propio mercado el que dejaría toda la producción uruguaya de terneros para el agregado de valor interno. Sorprende que no haya pasado hasta ahora, porque el precio del ternero, aproximadamente US$ 2,25 es mayor a lo que solía pagar la exportación en pie y está muy por encima del precio del ternero en Brasil, desde donde también es factible exportar. En 2019 la exportación en pie superaría por poco los 100 mil animales luego de superar los 400 mil el año pasado.

-Da un salto la producción de terneros. Clima favorable, lluvias generosas, escaso frío y temporales, precio muy firme. Todo viene dado para que la producción de terneros en los próximos años se acerque finalmente a los ansiados tres millones de terneros desde los 2,8 millones de los últimos años.

-Desarrollo de métodos racionales de pastoreo que permitan más producción a menor costo. Hay un interés creciente en este tipo de tecnologías que al menos en teoría deberían  generar valor agregado ambiental y que son premiadas por algunos frigoríficos. Al mismo tiempo, aumento en el uso de granos para acelerar la cría y engorde.

-Revalorización de la genética, el manejo de las pasturas, el bienestar animal como estrategias de largo plazo que permitan un posicionamiento para la ganadería uruguaya que compita con las “carnes artificiales”.

Pero este escenario también presenta amenazas:

-Aumento en la faena de vientres, incluso preñados. Ante el faltante de novillos, la industria paga “lo que sea” por vacas, preñadas o no, vaquillonas y otras categorías de hembras. Los productores prefieren tomar precios excepcionalmente altos en el presente a esperar por una ganancia futura, la carga y la producción de terneros se mantiene apenas estable.

-Se debilita la lechería. La faena de vientres aumenta y la reconversión de productores y predios de la producción lechera a la producción de carne aumenta. Los productores lecheros optan por recriar a los machos y reducir el rodeo de hembras o simplemente se reconvierten a invernadores.

-Algunas industrias quedan por el camino imposibilitadas de pagar los altos precios de hacienda que proponen las empresas de más escala y que al no depender exclusivamente de Uruguay, pueden absorber pérdidas locales por algunos meses. Ya hay casos de empresas que han pedido plazos adicionales para pagar por la hacienda ante la fuerte suba que se ha registrado.

-Similar a lo que sucede en la lechería los productores arroceros prefieren acentuar la fase pastoril y ganadera de sus rotaciones y persistir en la reducción del área agrícola.

-Una aguda dependencia de China, que lleva a pensar que un escenario adverso para ese mercado impactaría con fuerza, aunque por ahora no parece muy probable.

Dejamos para el final el principal: hay que cuidar lo sanitario, la diferencia de precios con Brasil es la mayor de los últimos tiempos y eso es un riesgo.

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